De la cancha a la botella: el homenaje más personal de Paredes a Boca
Leandro Paredes presentó Mi Victoria – Malbec 1994, un vino cargado de identidad y sentimiento que rinde homenaje a Boca Juniors y emociona a todo el mundo xeneize.

El fútbol también se cuenta fuera de la cancha. A veces, lejos del césped y los focos, aparecen gestos que explican mejor que cualquier estadística qué significa pertenecer. Leandro Paredes eligió ese camino para expresar su vínculo con Boca Juniors, y lo hizo con un lanzamiento que mezcla memoria, identidad y sentimiento: Mi Victoria – Malbec 1994.

Un homenaje que nace desde el origen
La presentación del vino no responde a una moda ni a una estrategia comercial vacía. Todo lo contrario. Mi Victoria surge desde la emoción y desde un recorrido personal marcado por la formación, los sueños y el regreso constante al mismo punto de partida. En la contraetiqueta, Paredes repasa su historia con una honestidad que conmueve: el año en que nació, los pasos que lo llevaron lejos, las camisetas vestidas, los idiomas aprendidos y los estadios llenos. En cada línea, una idea se mantiene firme: el corazón siempre supo dónde quería volver.
A partir de ahí, el mensaje se vuelve claro y directo. El vino no intenta hablar solo de presente o éxito, sino de raíces. De ese hilo invisible que conecta la infancia con el profesional consagrado, y que nunca se corta cuando hay identidad de por medio.
La noticia: una historia embotellada con sello xeneize
El lanzamiento de Mi Victoria – Malbec 1994 confirma algo que los hinchas saben desde hace tiempo: Boca no es un capítulo más en la vida de Leandro Paredes, es el eje. La portada del vino lo expresa sin rodeos. La ilustración reproduce uno de sus tatuajes más representativos, con su figura caminando hacia La Bombonera, ese templo que simboliza el regreso, el origen y la pertenencia.
No se trata solo de una imagen atractiva. Es una declaración. La Bombonera aparece como destino final, como ese lugar al que siempre se vuelve, incluso cuando la carrera lleva a otros países y otros escenarios. El propio concepto del vino lo resume con una frase que atraviesa todo el proyecto: Boca no es un lugar, es un sentimiento.
Más que un lanzamiento, un mensaje para el hincha
En tiempos donde todo parece efímero, Paredes decidió dejar algo tangible que hable por él. Mi Victoria no busca competir con etiquetas ni llamar la atención desde el marketing. Busca contar una historia. Su historia. Y, al mismo tiempo, reflejar la de miles de hinchas que sienten a Boca como parte de su identidad.
El vino funciona como un puente entre el jugador y la gente. Un brindis que no celebra goles ni títulos, sino pertenencia. Porque algunas victorias no se levantan en una copa: se guardan en el corazón.

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